martes, diciembre 04, 2018

Homenaje a la imaginación

Por Yahoo News

La historia de Richard Appiah Akoto es de las que mueven montañas de solidaridad. El mes pasado, una foto dando una clase de informática se hizo viral. Lo que tenía en especial la esena captada en la Betenase M/A Junior High School de Sekyedumase, al sur de Ghana, es que no había ordenadores.

Lo único que había en esa clase de informática era una pizarra, tizas y el talento para el dibujo de un profesor que, consciente de la necesidad de sus alumnos de aprender para poder seguir adelante, hacía lo que podía por enseñarles.

En Ghana los chicos de 14 y 15 años deben someterse a un examen nacional que incluye preguntas de esta materia. Sin embargo, en el colegio donde Akoto enseña no disponen de ordenadores desde 2011. Al menos eso era así hasta ahora.

Su historia dio la vuelta al mundo y algunos buenos samaritanos decidieron mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje de este colegio. Así, desde la Universidad de Leeds (Inglaterra), Amirah Alharthi les ha enviado un ordenador portátil.

No ha sido el único. La escuela de informática NIIT Ghana, afincada en Accra, les ha hecho llegar también cinco ordenadores de sobremesa, uno portátil para Akoto y material didáctico.

Su historia llegó a oídos de Microsoft y la compañía le ofreció formación gratuita de la que disfrutó con un viaje a Singapur para acudir a un intercambio anual de educadores. Además, el gigante informático se ha comprometido a incluirle en el Programa de educadores certificados de Microsoft (MCE).


miércoles, noviembre 07, 2018

Cuando la comida es basura



Lo que no cuentan las publicidades, ni los carteles. Este documental sobre la comida chatarra. ¿Qué pasa cuando comemos basura?

No es de este año. Hoy sigue latiendo.

miércoles, octubre 03, 2018

Paenza y lo relevante de la ciencia


Adrián Paenza, hombre de la matemática y la divulgación de las ciencias duras, y su mirada sobre la relevancia del apoyo por parte del estado a la ciencia y la tecnología.

Sucede en un contexto: el Gobierno Argentino degradó al ministerio en cuestión.

Más:
La tormenta se llevó el ministerio, en NexCiencia.

martes, septiembre 04, 2018

Aquí, ahora...



Este documental, a modo de informe realizado por National Geographic, ofrece elementos para reflexionar sobre uno de los grandes males de nuestro tiempo: el calentamiento global.

Es de 2016. Tiene plena vigencia.

Porque el drama sucede aquí, sucede ahora...

martes, agosto 07, 2018

Merlí y la celebración de lo público


Merlí Bergeron, docente catalán en la serie que lleva su nombre. La obra surgida en Barcelona es una preciosa recomendación. Esta escena es un mensaje sobre la relevancia del carácter público de la educación.

Más: 
Otros detalles sobre Merlí, en IMDB.

domingo, julio 01, 2018

Islandia, milagro y espejo


Islandia ya se fue del Mundial. Pero dejó la estela de su milagro. A modo de espejo, también para nuestro Misura. Son pocos, celebran el tercer tiempo en caso de derrota o victoria o empate. Entienden el deporte como un espacio de encuentro, como una herramienta para mejorar la calidad de vida. No son cracks jugando, pero todos juntos llegaron a convertirse en el país menos poblado en participar de un Mundial. Y encima, se suelen vestir de azul, como nosotros...

Acá, su historia:



La escena se repite, ahora, poco más de un año después del milagro inaugural, aquella mágica aventura en la Eurocopa de Francia, que finalizó en los cuartos de final, con todos abrazados a la épica de Islandia. No importa nada. Ni la disfonía posible ni el clima hostil ni la hora ni el después ni el día siguiente. No hay casi nadie en las casas bajas e impecables de la ciudad. Reikiavik, la capital, tiene sus calles copadas por gente que celebra como nunca antes. El epicentro es la plaza de Ingolfstorg, en el downtown. Se abrazan, gritan, exhiben las banderas de su país. "Jaaaaaaaaa", se dicen unos a otros, bajo un cielo oscuro como casi siempre. Esa suerte de alarido es el modo más feliz de decir "sí" en islandés. Un "sí, otra vez". La expresión entusiasmada tiene una razón poderosa: Islandia venció 2-0 a Kosovo en el estadio Laugardalsvöllur y se clasificó por primera vez a un Mundial.

De fondo, en pleno festejo, se escucha -desde los lugares que siguen abiertos para acompañar la celebración- la voz preciosa y única de la cantante Bjork, la cara más visible de este territorio de ancestros vikingos. En el estadio, antes, la celebración se transforma en un rito para siempre, con los futbolistas en su ya típica comunión con los hinchas, con todos aplaudiendo a todos.

Así, este país de 334.000 habitantes -una isla bien al norte de Europa y del mundo, en pleno océano Atlántico- se convirtió en el menos poblado en acceder a la máxima cita (superó a Trinidad y Tobago cuando accedió al Mundial de Alemania 2006). Pensado en cifras del territorio de Maradona y de Messi: Islandia tiene menos habitantes que Florencio Varela y que Moreno y apenas una cuarta parte del Partido de La Matanza. El fútbol permite esas situaciones al menos por un rato.



Su clasificación resulta un asombro. O mucho más: el milagro más grande de la historia del fútbol. Los antecedentes contaban que era imposible que accediera a Francia 2016 y a Rusia 2018. Y contra las casas de apuestas, contra las opiniones, contra el mandato de la historia, Islandia dijo y dirá presente. En tres años pasó del puesto 132 en el ranking de la FIFA a jugar de modo consecutivo en las grandes competiciones.

Se trata de un caso que trascendió las fronteras de la isla y se hizo tema relevante en Europa y ahora por los rincones del mundo.¿Cómo hacen estos tipos condenados al frío con menos de un centenar de superprofesionales, con un odontólogo, Heimir Hallgrimsson, como entrenador para animarse a matar a los gigantes? El periodista y escritor John Carlin -autor del libro El Factor Humano, que inspiró la película Invictus, nominada a dos premios Oscar- ofreció una aproximación a las razones de este éxito, en el diario El País, de Madrid, en tiempos de la Eurocopa:

"En primer lugar que Islandia es un país tan fanático del fútbol como cualquiera y, siendo una gente extremadamente práctica (no hay más remedio si uno pretende sobrevivir en un clima tan despiadado), han invertido en su fútbol base en los últimos diez años con eficiencia y pasión. Como consecuencia, han exportado jugadores a las primeras divisiones de Inglaterra, Italia, Alemania, Francia y Holanda. Si una vez tuvieron complejos frente a las grandes selecciones, ya no. Y encima les anima en el campo el amor que sienten por su remota isla y la feroz determinación de demostrar al mundo que serán pequeños pero eso no quiere decir que no sean matones. Y cuando su selección gana los isleños lo celebran no como una victoria contra las penurias de la vida, ni como el rabioso desahogo de un resentimiento existencial, sino como la guinda, la feliz guinda, de un rico pastel de helado".

El fútbol late en Islandia. Late fuerte.

No es casualidad. El fútbol creció en las últimas dos décadas al amparo de políticas sociales en nombre de alejar a los adolescentes del fantasma de las adicciones. Como con los casos del patinaje o del tenis de mesa, se invitó a todos a practicar metódicamente el más popular de los deportes. Se crearon campos de juego cubiertos y se profesionalizaron entrenadores. Actualmente, Islandia ocupa el primer puesto de la clasificación europea respecto de adolescentes con "estilo de vida saludable".




Hubo un momento clave hace una década y un lustro: la llegada de un personaje que no aparece en televisión. Siggi Eyjólfsson, quien tras retirarse joven y sin gloria de su condición de futbolista, se asomó a la dirección formativa de la federación islandesa, la KSI. Ante la consulta de la revista Panenka, el hombre contestó: “Hay muchos países que tienen buenas instalaciones y clima adecuado para entrenar todo el año. Pero no vas a conseguir buenos jugadores solo porque tengas campos y sol: necesitas tener entrenadores bien preparados y futbolistas dispuestos a trabajar duro. Esto último siempre lo tuvimos; ahora tenemos todo lo demás”.

La búsqueda de la formación, incluso más allá del resultado inmediato, ofrece ahora esta posibilidad. También, resulta un espejo de otras cuestiones. De un país que sabe de reconstrucciones, de proyectos a largo plazo, del respeto y del cuidado de lo público. Hay datos que retratan: Islandia se ubica en el top 10 en Indice de Desarrollo Humano (IDH, elaborado por la ONU) y en el podio del Coeficiente de Gini (mide la igualdad/desigualdad en el reparto de la riqueza de cada país).

El periodista argentino Aarón Tenab estuvo en días recientes en Islandia. Quedó maravillado. Le cuenta a este diario que es increíble lo que han logrado "sólo si se mira desde afuera". Entiende que son especialistas en decisiones y en búsquedas colectivas, en asambleas públicas, en pluralidad. Hay sólo un motivo para la queja: "Es caro vivir. Un café o una cerveza te pueden costar 10 dólares". Pero también dice que compartir una celebración con esa gente no tiene precio.

*Texto publicado en Planeta Redondo, de Clarín, en octubre de 2017, en ocasión de la clasificación de Islandia a la Copa del Mundo de Rusia.

lunes, junio 04, 2018

Música para los invisibles


Greenpeace Africa y su campaña en nombre de defender el suelo y el subsuelo de Congo, otro de los territorios agobiados en el continente más pobre y menos visible.

#DanceForCongo

Baila con esta música bella. 

Y escuchemos el mensaje:


martes, mayo 01, 2018

Las patas de la mentira de la guerra


Eduardo Galeano les pone palabras a las guerras. Sensatez a las mentiras que nos matan todos los días. Para escucharlo hoy, aunque ya no esté. Para entender mejor. Para abrazar sus pensamientos, que todavía nos abrazan entre tanto desamparo.

miércoles, abril 04, 2018

¿Una revolución educativa?


Educación a la carta es un documental de la asociación española Plataforma por la Libertad Educativa, dirigido por Laura Mascaró, que muestra diferentes opciones educativas y aboga por su coexistencia y la libertad de elección de las familias. Se trata, sobre todo, de una puerta abierta al debate y al razonable cuestionamiento de los modos tradicionales de educación.

Más:
Detalles sobre la Plataforma por la Libertad Educativa, en su web oficial.

martes, marzo 06, 2018

Antes de que nos tape el agua...




Antes Que Sea Tarde
(el nombre original es Before The Flood, cuya traducción sería Antes de la Inundación) es una película documental de 2016, dirigida por Fisher Stevens y conducida y narrada por Leonardo Di Caprio.

Se trata, sobre todo, de un llamado urgente respecto de una cuestión central: el cambio climático. Y sus consecuencias, claro. También resulta una invitación a reflexionar.


Más:
Los detalles de la película, en IMDB

miércoles, febrero 28, 2018

El crack de los pies torcidos


Nació entre desamparos, despojado de casi todo. En los días de su infancia de dolores en Pau Grande, a Manuel Francisco dos Santos su hermana Rosa lo bautizó con un nombre que tenía explicación: Garrincha. No se trataba de una casualidad: en su familia lo consideraban natural, escurridizo, chueco y feo, como el pájaro que lleva ese nombre y habita las selvas del Mato Grosso. Ese apodo lo acompañó siempre: en la gloria de sus gambetas y de las ovaciones y en la miseria de sus días finales. Le decían también Mané. Y él, más allá de cómo lo eligieran llamar, resultó invariablemente lo mismo: la alegría del pueblo. Por eso, cuando el director brasileño Joaquim Pedro de Andrade realizó la primera de las varias películas que se hicieron sobre este crack sin igual optó por ese nombre: "Garrincha, alegria do povo".

Su vida parece sacada de algún retazo del memorable film brasileño Ciudad de Dios, de Fernando Meirelles. Una vida ardua, de favelas, de violencia, también de hambre. "Lucha y nunca sobrevivirás... Corre y nunca escaparás...", era el eslogan de la película. Y eso hizo Garrincha en su recorrido: luchó primero entre las carencias que le ofrecía Río de Janeiro y contra los augurios de los médicos, que señalaban que no podría jugar al fútbol; corrió luego por los terrenos del mundo para ganarse la vida y la historia. Un libro reciente, del chileno Reinaldo Marchant, lo define desde el título: "El Angel de las piernas torcidas".

Nada de él hacía imaginar lo que fue: uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos. Hijo de africanos e indígenas, tenía los pies girados hacia adentro, su pierna derecha era 6 centímetros más larga que la izquierda, su columna vertebral estaba torcida y sus problemas se agravaron por una severa poliomielitis. Le ganó a todo eso. Y se convirtió en mago de la raya, en un wing capaz de todo en cualquier momento. Es el máximo ídolo de la historia del Botafogo (con el que ganó tres campeonatos cariocas y dos Copas Río-San Pablo) y obtuvo dos títulos del mundo con Brasil (en Suecia 1958 y en Chile 1962, donde también fue goleador). Armando Nogueira, periodista de TV Globo, explicó alguna vez: "Garrincha es el único jugador del mundo que hizo millonarios a seis compañeros de equipo, sirviéndoles goles hechos: Amarildo, Altafini, Vavá, Paulo Valentim, China y Chinezinho". Tremenda paradoja: Mané murió abrazado a la más extrema pobreza.

Hay una anécdota, ya casi con carácter mitológico o de leyenda, que lo retrata como lo que fue: un jugador maravilloso al servicio del carácter lúdico del fútbol. Cuando el árbitro del encuentro definitorio del Mundial de 1958, el francés Marcel Guigue, señaló el final, Garrincha -al ver a sus compañeros correr para abrazarse y celebrar el triunfo- preguntó qué sucedía. Cuando se enteró de que todo había terminado y que eran campeones, él se disgustó. Había una razón poderosa: quería seguir jugando.

Sobre él, contó el escritor uruguayo Eduardo Galeano: "Cuando él estaba allí, el campo de juego era un picadero de circo; la pelota, un bicho amaestrado; el partido, una invitación a la fiesta. Garrincha defendía a su mascota, la pelota, y juntos cometían diabluras que mataban de risa a la gente. Él saltaba sobre ella, ella brincaba sobre él, ella se escondía, él se escapaba, ella lo corría. En el camino, los rivales se chocaban entre sí". A Garrincha también lo cuentan los números: para Botafogo convirtió 244 goles y de los 60 encuentros que disputó para Brasil, sólo perdió uno.

Su vida de excesos lo condenó pronto: a los 49 años, lo mató una cirrosis. Estaba solo, más allá de los muchos hijos que tuvo por varios rincones de Río de Janeiro. Lo velaron en el Maracaná, ese lugar en el que Garrincha había hecho lo que mejor sabía: regalar alegrías. La gente lo lloró por varios días y varias noches. El inmenso Mané tal vez nunca supo que había generado en los demás lo que casi nunca había conseguido para él: felicidad.

Texto publicado por el autor del Blog en Planeta Redondo de Clarín.


Cine sugerido:

Imágenes de Alegria do povo, la película más significativa sobre Garrincha.


Más:
Detalles del film, en IMDB.

sábado, enero 06, 2018

El wing que Auschwitz mató


El ministro del Interior de Alemania, Otto Schily, tenía la cara seria. La circunstancia obligaba: Alemania, a un año del Mundial de 2006, ofrecía al mundo una confesión histórica a través del libro "El fútbol bajo la esvástica", una investigación a cargo del historiador Nils Havemann. El trabajo -consecuencia de la consulta de muchísimos documentos de unos cincuenta archivos de diversos países del mundo- ponía algunas verdades al desnudo de los tiempos oscuros de Adolf Hitler en el poder. En el recorrido de la obra se demostró -por ejemplo- que el Bayern Munich permaneció alejado del nazismo a partir de que su entonces presidente, Kurt Landauer, tuviera que exiliarse en Suiza por su condición de judío. También se comprobó que el mítico entrenador del seleccionado alemán campeón de la Copa del Mundo de 1954, Sepp Herberger, había tenido vínculos con Hitler y con el partido nacionalsocialista.

Lo dijo Schily en esa ocasión: "No existe en la historia alemana ninguna violación más vergonzosa de las reglas del deporte y de la humanidad como la sucedida en ese período". En esa presentación, surgió un nombre y con él, recuerdos de los días más crueles: Julius Hirsch, el wing que Auschwitz mató.

Hirsch fue un crack de su tiempo, cuando el fútbol alemán comenzaba a asomar. Lo retrata el periodista Francisco Ortí, de El Enganche: "El filósofo alemán Theodor Adorno apuntó que 'escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie'. Julius Hirsch la escribió antes de Auschwitz y lo hizo con sus habilidosos pies. Nacido en Achern en 1892, a los diez años ya se decantó por el fútbol, pasando a formar parte de la cantera del club que amaba, el Karlsruher FV, un equipo que por aquella época luchaba por la hegemonía del sur de Alemania. Flacucho y débil, pero con una velocidad endiablada y una técnica exquisita, Hirsch no tardó en llamar la atención del primer equipo. A los 17 años, el entrenador William Townley le alineó como titular contra el Freiburg para cubrir la baja del extremo izquierdo titular. Hirsch le enamoró".

Fue parte de un Karlsruher que resultó uno de los equipos dominantes de los primeros años del Siglo XX. Los que lo vieron y los que contaron luego su leyenda señalaban que se trataba de un wing que parecía capaz de todo. Aquellos días los describió el blog "Historias de una pasión": "Los éxitos del Karlsruher no pasaron desapercibidos para la selección nacional que convocó a su famoso tridente formado por Hirsch, Fochs y Fürderer. Conocidos como 'El Trío Tormenta', eran considerados piezas fundamentales de la Mannschaft de 1911 a 1913. Uno de los partidos más recordados fue en Zwolle (Holanda), contra la selección local, que finalizó con empate a cinco. Se dice que fue el mejor encuentro anterior a la Primera Guerra Mundial".

Tenía todo para destacarse dentro de los campos de juego. Pero debió afrontar el primer horror de su vida: la guerra. Durante cuatro años sirvió a su país como soldado. También se destacó en los campos de batalla y por eso recibió diversas condecoraciones. Quiso volver al fútbol, quiso seguir asombrando ahí cerquita de la raya, con su astucia. Pero ya no era el mismo. Lógica pura: el conflicto bélico le había quitado magia y esplendor. Insistió, de todos modos. No sólo era hábil; también era tozudo.

Los tiempos del régimen fueron un dolor para él. Y también el trauma de una persecución. Juller -como le decían en confianza- contó su indignación, su inquietud y sus temores en una carta a la conducción del Karlsruher: "He leído en el Sportbericht de Stuttgart que los judíos deben ser despedidos de los clubes, entre ellos del KFV. El amor que le tenía a este equipo al que he pertenecido desde 1902 ha desaparecido radicalmente. Quería que quedara claro el daño que nos está haciendo la nación alemana a un conjunto de personas decentes que hemos demostrado nuestro cariño a este país, incluso dando nuestra sangre por él".

No pudo escapar de las garras del III Reich. Lo cuenta el sitio La Redó, en una suerte de homenaje a Hirsch: "La situación en Alemania se complicó para Hirsch y su familia. Intentaba exiliarse sin fortuna y en 1943 la Gestapo lo encontró y lo envió a Auschwitz. Allí, nadie supo más de él; pero luego apareció en uno de los listados con los miles y miles de asesinados de ese campo. Aquel muchachito esmirriado, lleno de talento, judío y alemán, había dejado todo por la selección de su país". A su muerte le pusieron día específico y oficial: 8 de mayo de 1945.

En 2005, la Federación Alemana de Fútbol fundó el Premio Julius Hirsch. El galardón -homologado por la FIFA- pretende animar a las asociaciones miembros y a los clubes (jugadores, entrenadores, dirigentes, hinchas) a luchar contra la discriminación y la marginación en los campos de juego, en los estadios y, por añadidura, en la sociedad. La primera edición fue para el Bayern Munich -el club más exitoso de la Bundesliga- a consecuencia de la organización del Partido de la Paz entre su equipo Sub 17 y un combinado compuesto por jóvenes israelíes y palestinos.

Al año siguiente hubo dos premiados: el Proyecto Dortmund -impulsado por los hinchas del Borussia- y el emprendimiento "El balón rueda igual para todos". En ambos casos se destacó el respeto por la diversidad. Más tarde, el reconocimiento fue para Thomas Hitzlsperger, mediocampista del Wolfsburgo. El futbolista dijo entonces: "Es un orgullo más grande que cualquier otro en mi carrera". Por ahí andaba, en las palabras de Hitzlsperger, la memoria de Hirsch.

Más:
Más detalles, en Planeta Redondo.